La Fiesta Sylvanian Families, mi 35 cumpleaños

La fiesta Sylvanian Families, mi 35 cumpleaños

La fiesta Sylvanian Families

Soplar las velas en la cocina de casa no tiene porque no ser cool (o la historia de como nació la fiesta Sylvanian Families). Este año, no preparé demasiado para celebrar mi 35 cumpleaños. La abuela ya nos había invitado a cenar en su casa, así que el tema del menú decente estaba solucionado. Pero a my little piggies y a mí no nos apetecía no soplar velas en la merienda de esa tarde. Pasar el día por normal nos parecía lo peor.

Ya a las 00:00h soplé una vela encima de una magdalena, recibí un regalo sorpresa y por sentir, me sentí muy cumpleañera. Comenzamos la mañana haciendo una chocotorta, y también comiéndola. Realmente cuando llegó la hora de cortar el pastel tenía sobredosis de dulce de leche en sangre, aun así engullí, que sino da mala suerte. Y si íbamos a soplar 35 velas lo haríamos con una fiesta digna. Teníamos hechos estos mini gorros de el segundo cumple de Gonzalo, así que solo tuvimos que colocárselos a los animalillos. Sería una fiesta Sylvanian Families; era algo que ya había dicho Gonzalo un par de semanas antes y que a mí me pareció una gran idea.

Cumplir 35

Esta tarde me permitieron sentarme delante de la computadora, y la verdad no he arrancado a escribir. Aproveché para subir imágenes y hacer el trabajo sucio que hay detrás de un post y no se ve.

Al regreso al blog, en el primer post, intenté hacer un balance de mis 34. Ya rozaba los 35, y al mirar los apuntes que había dejado escritos un año atrás, me daba la sensación que todo había cambiado, y al mismo tiempo, no lo había hecho nada.

Ya en esa misma entrada, reconocía que ahora me resultaban complicadas ciertas cosas, que antes consideraba sencillamente fisiológicas. Hoy paseaba con el trío mientras intentaba pensar en que quería escribir exactamente. Había sufrido de un blanco profundo. Pero no. No solo hacer pis o lavarme el pelo es difícil en mi día a día. También pensar lo es. No pude mantener el hilo de mis pensamientos ni dos segundos seguidos. Pasear con los tres siempre me hace ir en estado de alerta. Y esos pequeños morros no callan ni un segundo.

Pues justo eso. Lo tengo. Los grandes días como hoy, como todos, son mis 35.

Estos son mis 35.

Grandes días

Hoy a la cena le faltaban quince minutillos. Estaban todos terminando el segundo plato, y había decidido que hoy me iría de madre guay y tomaríamos yogur de postre. Les había obligado a tomarse dos piezas de fruta, y dos de verdura fresca. Todos nos merecíamos ese lácteo que resta desesperación al final de la cena.

Fue entonces cuando sucedió mi inspiración.

De repente Ignacio se me queda mirando. Lo tenía justo al lado porque le estaba ayudando a pinchar lo que le quedaba en el plato. Abrió su boca un segundo y medio. Él siempre lo hace cuando algo se le ha quedado pegado. Iba a mirar en su boca. Entonces fue cuando me dispara un gran, y cuando digo gran es enorme, y veloz, el más veloz que vi jamás, caño de pota.

Estoy muy acostumbrada a las potas. Ellos vomitan por cualquier cosa. Pero por favor!! Me acababa de duchar! Todos estábamos duchaditos. Habíamos recogido los juguetes. Estábamos terminando de cenar. Y yo veía el momento vamos a la cama cada vez más cerca.

Ahora estaba bañada de vómito. El pelo. El pijama. Él también lo estaba. La trona también. Y el suelo. Solo me quedaba dar gracias porque Gonzalo no se había animado a continuar.

-Comenzar-

Cada vez que me encuentro ante una gran guarrería como esta; primero, pienso en que ninguna será peor que aquella vez que se me ocurrió meterlos a los tres en la bañera. Rodrigo se hizo caca, Gonzalo vomitó del asco, e Ignacio aun era tan pequeño que si lo soltaba en el agua se iba de cabeza. Y segundo, todo es empezar por algún sitio. Es como llegar a la noche antes del examen con el taco de medio metro de apuntes sin tocar. No sabes por donde empezar. Empieza por donde sea.

He terminado fregando la cocina semi desnuda y tomando una segunda ducha con modo de baño: bañera pequeña en bañera grande. Esto es: dejar a Ignacio en remojo mientras yo me ducho al mismo tiempo. No sé si me daba más rabia volver a lavarme el pelo con el champú de cebolla roja. Sin residuos, sin parabenos, pero cuanto me cuesta desenredarlo. O volverme a encremar.

Maternidad

Las historias escatológicas –lo siento- eran para situaros en mis 35. Siendo honesta, la maternidad ocupa más de un 90% de mí.

Hay muchas maneras de ser madre. Cada uno vive como quiere y sobrevive como puede. Y por supuesto, creo que se puede ser más equilibrada con una misma. Pero no hay nada mejor que hacer las cosas como las sientes. Son agotadores pero mí se me cae la baba cuando los miro. Me encanta estar con ellos. No lo puedo evitar. Quisiera dormir algo más. Eso no lo voy a negar.

No se me ocurre personas más favoritas con las que pasar el tiempo.

La mini historia del incendio

-Para restar a las guarradas de antes-

En el paseo, nos hemos encontrado con un pequeño incendio. Camión de bomberos incluidos. La emoción ha sido general.

Gonzalo opinaba sobre porque se habría producido. Pero Rodrigo tenía la respuesta: “Habrá sido un Pokemon de fuego”.

Si es que estaba claro.

Se me cae la baba.

Sylvanian Families y las casitas miniatura

Desde pequeña siempre me gustó Sylvanian Families. De hecho, la familia topo la tengo desde entonces. Las pasadas Navidades me regalaron la casa y ahora cualquier excusa es buena para añadir algún mueble más. Poco a poco. Aunque haría un buen pedido a Amazon, me controlo.

Las casitas es un juguete que les entusiasma a todos. Lo tengo súper comprobado. Desde siempre mis casitas han sido el juguete donde van todas las miradas. Y también todas las manos! Antes eran mis amigos, y ahora los de mis hijos. Me da pena que, aun ahora, si eres chico y tienes más de tres años, te puedan insultar por ello. Es como hasta triste.

El otro día Pablo me decía que me estaba convirtiendo en una extrema feminista. Siempre pensé que la igualdad era obvia. Que no hacía falta manifestación o lucha, en este momento y en te lugar. Pero cada día esto me parece un poco menos cierto. Veo machismo en los niños. En los padres. Asombroso.

Deseo poder hacerles llegar el sentimiento de igualdad de forma innata a mis hijos. Hay un movimiento muy fuerte empujándonos a las chica a ser feministas. A ser fuertes, independientes, perfectas y luchadoras. Me lanzo a opinar, -más aun- y a mí muchas veces lo que me transmite es más una exigencia extra con nosotras mismas, que otra cosa.

Sin embargo nadie se para a inculcarles otros ideales a los chicos. Ellos siguen centrados con sus coches y sus súper héroes. Cierto que ahora también las chicas son súper heroínas. Pero los chicos también serán padres y sigue resultando insultante mostrarles la sensibilidad que nos enseña jugar a cuidar muñecos.*

Nota

*  Aquí eran las cuatro de la madrugada, entonces Ignacio se despertó llorando. Había tenido demasiada suerte porque él se sigue despertando cada hora. Corrí a consolarlo y caí rendida con él. Ahora son las siete. Acabo de leer la oda al feminismo que escribí anoche. Quizás no me hubiese lanzado a escribir en otro momento. La bebida energética hizo su efecto. Pero al fin y al cabo, esto también es un poco de mis 35, y ahí lo dejo.

La merienda

Hacer una pequeña fiesta Sylvanian Families es además de sencillo, rápido. Cosa a cosa sería:

  • Evidentemente tenéis que ser fans y tener algún animalillo Sylvanian Families para ser invitado a la fiesta. Y dejo como hacer los mini gorritos de papel.
  • En la cocina ya teníamos colgada las banderolas desde que celebramos San Pablo. Le sumamos una guirnalda que compramos en un bazar chino. La típica de papel de colores. La compramos con forma de globos. Les faltaba el cordel. Los hicimos pegando ramas del árbol que tenemos a la salida de casa. A algunas les dejamos las hojas y otras se las quitamos. Ésta fue otra de las brillantes ideas de Gonzalo. Decía que así parecían mucho más un cordel. Toda la razón.
  • Los cuadros son arte infantil. Gonzalo los hizo la noche anterior.
  • La tarta, una chocotorta. Adictiva.
  • El topper Syvanian Families es sólo un recorte un catálogo pegado a una cartulina. Y entre medias una pajita.
  • Las velas de globos son de Carrefour. Los platos de Ikea. Y las servilletas de Tiger. Ya las habíamos utilizado en el cumple de Pablo.

Fotógrafos amateur

Claro que las fotos en las que salgo yo están desenfocadas y movidas. A Gonzalo y Rodrigo les apasiona hacer fotos con la cámara. Pelean por ella.

Disparan en manual. A mí me parece que no están tan mal y van mejorando!

Fiesta Sylvanian Families. Merienda de cumpleaños en familia. Sólo tarta -chocotorta- y animales con mini gorros de fiesta. Sylvanian families birthday party.

Feliz día.

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