Nuestra Comida #navidadalavueltadelaesquina

¡Empezamos semana saltándonos el post del lunes! Fue de un día cobaya total, de estos que te ves en la puerta de casa sin llaves y con bebé, y justo recibes una llamada del cole pidiéndote que recojas a tu pequeño porque esta con fiebre. Todo literal.

La enfermería me mantuvo muy ocupada pero aun tenía que mostrar un poco del domingo, de lo que pintaba ser nuestra comida #navidadalavueltadelaesquina (sí, ya hemos plantado el árbol. No podíamos esperar más) y se convirtió en una lección práctica y forzosa de fotografía.

Esa mañana me levanté todo lo temprano que suelo hacerlo los fines de semana, cuando Pablo y los pequeños se pueden quedar unas horas más en la cama. Necesitaba retomar el curso de Hello!Blogging, que para variar, comencé tarde y a ratos. Leyendo lección a lección no paré de notar ese nerviosismo en la tripa, esas ganas de mejorar, de agobio ansioso por querer más. Estas clases me están forzando a hacer una lista mental, que tengo que pasar a papel, y de ahí a la práctica. Te hacen ponerte una meta y yo solo quiero comenzar ya la carrera.

En plena ebullición de sentimientos.. ¡clase de fotografía!, ¡Perfecto! – pensé. No tengo ni idea de fotografía, siempre uso el modo automático de la cámara (confesión) y siempre, también, termino no demasiado orgullosa del resultado final. La práctica te hace aprender algo de como te gustan más las imágenes pero muy poco más.

Estaba encantada, agarré mi cámara y comencé a toquetearla como una loca. No había mañana. No se me resistió ni un botón ni una rosca.

Todos en pié, seguimos la jornada de domingo, cociné un poco más que otros días y jugamos en casa, como buen día de lluvia. A la hora de la comida quise hacer fotos, confiadísima volví a poner uno de los programas automáticos de la cámara – no había tiempos para ensayos, todos tenían hambre – pero ¡Sorpresa! ¡La cámara no enfocaba! ¡Aaaaaahhhhhh!

¡Qué no cunda el pánico! me autodecía pero no, estaba aterrada. No sabía cuantas cosas había podido cambiar del programa de fotos, pero seguro habían sido muchas o demasiadas.

Tomé el iPhone de Pablo, hice par de fotos (autoconvencimiento: con esto bastará), intentaba “arreglar el desaguisado que había liado.. hasta que forzosamente cogí mi chuleta con las tres reglas básicas que había leído esa mañana y puse modo manual ¡Modo manual!

Estas son las imágenes “salvables” de mi ensayo forzoso ¡Ahí van! ¡Gracias por venir a verlas!

El pollo aun guardaba calor. A Gonzalo le encantó la seta. Y desde que le ensañaron a hacer cochinadas (me chiflan los amigos sin hijos que maleducan a los tuyos – sabes quien eres) también le encanta exhibir sus habilidades. No es que esta foto sea una gozada de ver, pero ¡lo siento! ¡es de las que mejor me salieron! Tenia que incluirla 🙂

Durante el té, Gonzalo y yo terminamos de fabricar los nuevos adornos para el árbol que hemos hecho este año. Nos gusta incluir algunos cada Navidad, e ir sumando>.

Esta vez quería que Gonzalo pudiese tener libertad total para colaborar a sus anchas. Pintamos hojas y le añadimos una cinta. Colgadas quedan ideales.

Feliz miércoles. Modo manual on.

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