¡Sólo se Venden Cactus!

Desde luego tener una tienda donde sólo se puedan comprar cactus no deja de ser algo extraño, pero Gonzalo lo tenia bien claro desde el principio ¡le chiflan los cactus! “este cactus es de los que pincha.. éste no…”. Como ya os conté aquí, el tema de quitarle el pañal está siendo, llamémoslo, complicado; sólo el chantaje funcionó: cuando uses el water (y siento comenzar de nuevo a escribir cochinadas) te compraremos un cactus. Dicho y hecho, al día siguiente Gonzalo fue lo más mayor posible, y aun con la emoción en el cuerpo, al día siguiente visitamos el vivero ¿un cactus? ¡15! ese momento se merecía todos los del mundo. Lo mejor ha sido que el señor tendero, una vez abrió su tienda, volvió a los pañales. Eso es engañar al personal. No podemos devolverlos. Chico listo.

La verdad es que me encanta hacer al menos una visita al año a algún vivero, para volver a repoblar las macetas con flores, porque, dicho sea de paso, buena mano con las plantas, no tengo. Me encanta recorrer los pasillos y cargar el carrito. A todos nos encanta.

Aproveché para disparar con el móvil algunas fotos.

Las hortensias, mis favoritas.

Y aquí faltan los cerdos…

Por fin cactus ¡todos al carrito!

Transplantar fue cochino y divertido, todo lleno de barro… ¿se puede pedir más?

Gonzalo intentó ser precavido y no mancharse, colocándose los guantes. Pena que no tuve las manos libre para fotografiar como terminó…

Lo del precio a marcar también fue un debate ¡quería venderlos a quinse! I love “este tendero”.

¡Bienvenida a casa primavera!

Y feliz jueves.

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